Oscuro. Inmoral. Sangriento. Gótico. Sensual. Doloroso. Macabro.
Entrevista con el vampiro es el primer libro de la larga saga de libros de vampiros conocida como Crónicas vampíricas. Lo escribió Anne Rice en 1973 (aunque fue publicado unos años más tarde) y en él se recogen temas como la pérdida, la sexualidad, el poder, el significado de la vida, el bien y el mal y un largo etcétera.
El libro narra la historia de Louis de Pointe du Lac, un hombre común que tiene la buena o la mala suerte de toparse con Lestat de Lioncourt, un vampiro que acaba transformándole en uno de los suyos. La historia está contada en primera persona desde el futuro a través del propio Louis, quien expone su vida a un chico que le está entrevistando.
Lo primero que me gustaría destacar de este texto es el vampiro, que rompe con las características asociadas a esta figura desde que se estandarizaron con Drácula: el ajo, la estaca, el crucifijo... En este libro, el vampiro es ajeno a todo esto: no se le mata con una estaca y no se le debilita o aleja con ajos ni crucifijos. El vampiro es un ser bastante humano que se cuestiona su existencia, sufre matando y no está vinculado a ninguna religión ni, por tanto, a Satán y el mal. Además, me parece muy interesante que normalmente se parte de que el vampiro es el criminal y en este texto se puede identificar como la víctima, ya sea de sí mismo o de otros vampiros.
El personaje que más me ha removido ha sido Claudia, una niña de cinco años que se convierte en vampiro. Es nauseabundo e incómodo. Muy incómodo (si has leído el libro, creo que sabrás a lo que me refiero; si no, tendrás que leerlo para averiguarlo), pero supongo que es algo que suele pasar con la literatura gótica. Su historia es trágica y creo que en ella es donde mejor se puede ver lo que he dicho sobre el vampiro siendo una víctima y no un criminal. Claudia es inquietante: una asesina en el cuerpo de una niña angelical, una mujer que no puede crecer. La parte en la que aparece Madeleine me ha parecido una de las cosas más bonitas y tristes del libro.
En cuanto a la prosa, he de decir que he quedado completamente atrapada por las palabras que Anne Rice coloca en el papel y por cómo las coloca. El texto está lleno de descripciones de lugares, objetos y personas, lo que hace que sea muy sencillo meterte en el libro y dejarte envolver por el ambiente oscuro y misterioso que se crea. También hay mucha introspección, en especial de Louis. Esto es algo que siempre me ha gustado mucho porque llegas a conocer muy bien los miedos, las preocupaciones y los deseos del personaje. Aunque confieso que, a veces, las reflexiones y las visiones de Louis se me han hecho un poco pesadas (e incluso extrañas) pero entiendo el por qué de ellas y lo que significan o suponen para él.
El final ha sido bastante desgarrador. En las últimas cincuenta páginas ocurre de todo y se me ha quedado un sabor muy agrio en la boca al terminarlo. Ha sido tan triste en tantos aspectos... Aun así, ¡tengo muchas ganas de leer el siguiente!

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